martes, 16 de enero de 2018

DISFUNCIÓN ERÉCTIL: TRATAMIENTO Y CAUSAS

Artículo deAna Carmona Rubio. Lasexología.com
La llamada disfunción eréctil, o la dificultad para conseguir o mantener la erección, es una de las preocupaciones más frecuentes por la que los hombres consultan a profesionales de la sexología.
Puede tomar diversas formas. En algunos casos, se consigue una erección pero se pierde en el transcurso de la relación sexual, sobre todo en el momento de iniciar las relaciones de penetración. En otros casos, la erección no llega a conseguirse. Y en todos los casos, es vivido con una gran angustia y preocupación y termina convirtiéndose en un círculo vicioso del que resulta difícil salir sin ayuda.
Me gustaría contarte algunas cosas que pueden resultarte útiles si tu o tu pareja os encontráis en esta situación:
Hay determinados problemas (hipertensión, problemas cardiovasculares…) que pueden influir en la erección, pero cuando no hay factores de este tipo, las causas más frecuentes son de naturaleza psicógena. La tensión, la angustia o la excesiva preocupación por la erección son los factores precipitantes más habituales de la disfunción eréctil.
Cuando tus dificultades con la erección se producen en algunas situaciones (relaciones sexuales en pareja, cuando te vas a poner un preservativo o cuando vas a iniciar la penetración), pero no en otras (cuando te masturbas), apunta a que las causas son de naturaleza psicógena, y no física.
Cuando un hombre tiene dificultades con la erección, su pareja lo vive con malestar, pues se interpreta como “no me desea” o “no le atraigo lo suficiente”. Pero muchas veces sucede justo lo contrario: cuanto más se desea a la pareja, mayor es la angustia ante la expectativa de que algo funcione mal.
Cuando un hombre está experimentando estas dificultades, ayuda una actitud comprensiva de su pareja. Es importante tener en cuenta que si la presión y la angustia causan y agravan estos problemas, los reproches o enfados no ayudan a mejorar, sino que empeoran la situación. Está demostrado que cuando la pareja se muestra comprensiva y no presionante, las probabilidades de solución son mucho mayores.
Si tu pareja y tú estáis viviendo dificultades de este tipo y pasado un tiempo no habéis logrado mejorar, lo más apropiado es buscar ayuda profesional antes de que el paso del tiempo deteriore más vuestras relaciones. La terapia sexual tiene herramientas muy útiles que han logrado ayudar a muchas parejas con dificultades similares.

viernes, 12 de enero de 2018

MENOS PENETRACIÓN Y MÁS COMPENETRACIÓN Por María I. Clemente Martori


Vivimos en un entorno donde hablar de SEXO, en el peor de los casos nos da pánico, y en el mejor, vergüenza.
Nos pasamos el día mandándonos mensajes a través de las redes sociales, con un intenso contenido hipersexualizado. En tertulias improvisadas, hablamos frívolamente acerca de posturas, tamaños, noches maratonianas y orgasmos inolvidables.
Teñimos la vergüenza de chistes. Y los miedos de faroles.
Y así entre postulados, creamos nuestro propio personaje, que poco se parece a la imagen real de nosotros mismos.
Sin embargo, cuando se trata de desnudar el alma. Cuando toca mirarnos fijamente al espejo y pasearnos por las estancias donde habitan nuestros miedos, solemos blindarnos con muros infranqueables, para ocultar secretos, frustraciones y deseos negados, que nos hacen demasiado vulnerables y ponen en riesgo nuestro encaje en patrones de normatividad, que tienen que ver mas con lo externo que con lo interno.
No hay que olvidar que en el contrato implícito del amor, además, siempre intentamos ser lo que el otro espera de nosotros, ante la neurosis de no ser aceptados.
Siempre digo que un beso es un acto mucho más íntimo que un coito. Una mirada que una masturbación. Y que una sesión de ternura y de caricias, puede agitarnos el alma hasta un clímax desconocido.
Sin embargo, desde un paradigma donde lo que vale son los cuerpos, los tamaños, las funcionalidades y los orgasmos, dejamos fuera sin darnos cuenta, a más de media población que no llega a superar los cánones impuestos por un patriarcado, donde lo no productivo, ya no vale. Tener más de 50 años. Tener algún tipo de discapacidad. No cumplir los estereotipos de belleza, o simplemente orientar tu deseo hacia caminos no tan ortodoxos como son la heterosexualidad, el matrimonio, la familia o la maternidad… te acaban convirtiendo en un ser periférico, en el raro, en la amiga “solterona” o en el desviado…. Y cuando esto sucede, cuando este “auto-drama” se enraíza en lo cotidiano de lo personal, hay una consecuencia mucho más grave, que nos aísla del encuentro con el otro y nos condena a la soledad.
De pronto nos volvemos invisibles.
Aquel que se descarta como ser sexuado, no lo hace solamente porque así se lo han inculcado los infinitos mensajes subliminales que nos rodean y nos recuerdan que no somos deseables. Sino porque además históricamente, carecemos de un imaginario erótico donde lo diverso y lo no normativo, también EXISTA.
Es tan fuerte la corriente del pensamiento colectivo y a la vez tan limitado nuestro universo erótico. Estamos tan encerrados entre las paredes de la “normalidad”, donde existe un guión impuesto por la hegemonía del judeocristianismo, que llega un día en el que nuestro verdadero YO, se siente tan alejado de ese ideal de sujeto sexualizado, entre tertulias, risas y amigotes, que nos acabamos auto-descartando como seres deseantes y deseables… Y eso es lo más parecido a una muerte en vida….
Mi trabajo se basa en demostrar al OTRO, como en el encuentro íntimo y erótico no es tan importante lo que hacemos, sino lo que sentimos. Y como desde la quietud, desde la consciencia de nuestra piel y desde gestos tan simples como apoyar nuestras frentes, respirarnos boca con boca o simplemente sentir la profunda cercanía de otro ser humano que nos acaricia mas allá de la piel, existe un milagro mucho más profundo llamado INTIMIDAD, que nos conecta con el otro, pero sobretodo, con nosotros mismos.
Cuando somos capaces de entrar en ese flujo. Cuando sentimos que el tiempo se detiene y que los cuerpos se balancean con la suavidad de las hojas al viento. Cuando lo sutil se convierte en grandeza. Y cuando una mirada se cuela por el estómago, te revuelve las tripas y se redibuja de nuevo en una sonrisa… Entiendes que todo el potencial que esconde tu Ser, está todavía virgen y por descubrir. Y que hay algo más allá de los cuerpos, de las mentes y de los sexos, que nos une y nos conecta con la vida y con el flujo del compartir.
Tal y como dice mi gran amigo Francesc Granja, “menos penetración y más compenetración”.

III JORNADAS DE EDUCACIÓN SEXUAL Y EMOCIONAL PARA LA CONVIVENCIA JUVENIL


martes, 9 de enero de 2018

SIMONE DE BEAUVOIR

El 9 de enero de 1908 nace Simone de Beauvoir .Escritora, profesora, filósofa y feminista francesa. 


Simone de Beauvoir (París, 9 de enero de 1908 - 14 de abril de 1986) Escritora, profesora, filósofa y feminista francesa.

Simone de Beauvoir es una de las intelectuales francesas más importantes del siglo pasado, un icono de la reivindicación femenina y de los movimientos que luchan tanto por la equidad de género como, en general, por erradicar las prácticas sociales que reducen a la mujer a un segundo plano.

Su pensamiento se enmarca dentro del existencialismo y algunas obras, como El segundo sexo, se consideran elementos fundacionales del feminismo. Vivió el cruce de corrientes de pensamiento particularmente estimulantes como el existencialismo y el marxismo, con las cuales dialogó para formar su propia manera de entender y, lo más importante, cuestionar el mundo.

Escribió novelas, ensayos, biografías y monográficos sobre temas políticos, sociales y filosóficos. Sin embargo, el tema fundamental de la actividad intelectual, literaria y social de Simone fue la mujer. Pensaba que para rescatar a la mujer era preciso devolverle su libertad. Pero una libertad total: una libertad condicionada  deja de ser libertad. Al mundo que se derrumba, construido por los hombres, hay que oponer un mundo nuevo, no construido por las mujeres, sino por ellas y por los hombres, iguales en todo, especialmente en su dignidad humana. Y sólo desde la libertad total, proyectada hacia el futuro, surgirán la trascendencia auténtica y el éxito. Para lo cual es necesario que hombres y mujeres en correlación asuman su tarea humana. Porque vivimos en un mundo en el que lo único importante son los hombres.


Simone de Beauvoir fue escolarizada desde sus cinco años en el Cours Désir, donde solía enviarse a las hijas de familias burguesas. Desde su niñez, De Beauvoir destacó por sus habilidades intelectuales. 

Tras la ruina familiar, sus padres compartían la convicción de que, dada la mediocre condición económica en la que se hallaba la familia, la única esperanza de mejora social para sus dos hijas eran los estudios.

Con solamente quince años, ya estaba decidida sobre la forma de este destino: quería ser escritora. Tras haber aprobado el bachillerato en 1925, De Beauvoir empezó sus estudios superiores en el Instituto Católico de París, institución religiosa privada a la que solían asistir las muchachas de buena familia. Allí completó su formación matemática, mientras que ampliaba su formación literaria en el Instituto Sainte-Marie de Neuilly. En 1928 acabó licenciándose en letras, con especialización en filosofía. Sus estudios universitarios concluyeron con la redacción de una tesina sobre Leibniz, culminación de sus estudios superiores.

Fue pareja de Sartre pero nunca se casaron ni vivieron bajo el mismo techo. Ambos vivieron en completa libertad, practicando la poligamia y sintiéndose felices con el lazo que habían creado entre ellos. Este esquema relacional novedoso se cimentaba en el rechazo profundo y visceral del modo de vida burgués. Sartre propuso la fórmula de su relación: «Entre nosotros se trata de un amor necesario, pero conviene que también conozcamos amores contingentes".




En 1929, tras haber sido profesora agregada de filosofía, Beauvoir, se preparó para ser profesora titular. Su primer destino fue Marsella. Sartre obtuvo a su vez un puesto en Le Havre en marzo de 1931 y la perspectiva de separarse de él destrozó a De Beauvoir. Para que pudiesen ser nombrados en el mismo instituto, Sartre le propuso que se casasen. Pese a su amor profundo por él, ella se negó. En La fuerza de las Cosas, explicó el porqué:

“Tengo que decir que no pensé en aceptar aquella propuesta ni un segundo. El matrimonio multiplica por dos las obligaciones familiares y todas las faenas sociales. Al modificar nuestras relaciones con los demás, habría alterado fatalmente las que existían entre nosotros dos. El afán de preservar mi propia independencia no pesó mucho en mi decisión; me habría parecido artificial buscar en la ausencia una libertad que, con toda sinceridad, solamente podía encontrar en mi cabeza y en mi corazón”.

Mantuvo relaciones amorosas con algunas de sus alumnas, entre ellas, Olga Kosakiewitcz y Bianca Bienenfeld: el pacto que la unió a Sartre le permitía conocer estos “amores contingentes”.

También mantuvo una breve relación con un alumno de Sartre, apodado “el pequeño Bost.

Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, la pareja Sartre-De Beauvoir fue destinada a París.

De 1936 a 1938, De Beauvoir enseñó en el liceo Molière, del que fue despedida tras haber entablado una relación amorosa con Bianca Bienenfeld, una de sus alumnas.

La Invitada se publicó en 1943; en esta novela, la escritora describía, mediante personajes ficticios, la relación entre Sartre, Olga y ella misma, a la vez que elaboraba una reflexión filosófica sobre la lucha entre las conciencias y las posibilidades de la reciprocidad. Fue un éxito editorial inmediato que la llevó a ser suspendida en junio de 1943 de la Educación Nacional, tras la presentación de una denuncia por incitación a la perversión de personas menores en diciembre de 1941 por la madre de Nathalie Sorokine, una de sus alumnas.


Se la reintegró como profesora tras la Liberación; durante la Ocupación trabajó para la radio libre francesa («Radio Vichy»), donde organizó programas dedicados a la música.

Con Sartre, Raymond Aron, Michel Leiris, Maurice Merleau-Ponty, Boris Vian y otros intelectuales franceses de izquierda, fue la fundadora de una revista, Les Temps Modernes, que pretendía difundir la corriente existencialista a través de la literatura contemporánea.

De forma paralela, continuó sus producciones personales: tras la publicación de varios ensayos y novelas donde hablaba de su compromiso con el comunismo, el ateísmo y el existencialismo.

Simone consiguió independizarse económicamente y se dedicó plenamente a ser escritora. Viajó por numerosos países (EE. UU., China, Rusia, Cuba...) donde conoció a otras personalidades comunistas como Fidel Castro, Che Guevara, Mao Zedong o Richard Wright. En los Estados Unidos, entabló una relación pasional con el escritor americano Nelson Algren con quien mantuvo una intensa relación epistolar, llegando a intercambiar unas trescientas cartas.

Su consagración literaria tuvo lugar el año 1949: la publicación de El segundo sexo, del que se vendieron más de veintidós mil ejemplares en la primera semana, causó escándalo y fue objeto de animados debates literarios y filosóficos. (*)


A partir de 1958, emprendió la escritura de su autobiografía, en la que describe el mundo burgués en el que creció, sus prejuicios, sus tradiciones degradantes y los esfuerzos que llevó a cabo para deshacerse de ellos pese a su condición de mujer. Una serie de obras autobiográficas, cuatro en total, entre las que destacan Memorias de una joven formal (1958)

En 1964, publicó Una muerte muy dulce, que relata la muerte de su madre. La eutanasia o el luto forman el núcleo de este relato cargado de emoción. A lo largo de su luto, a la escritora le acompaña una muchacha que conoció entonces: Sylvie Le Bon, estudiante en filosofía. La relación que unió a las dos mujeres era ambigua: madre-hija, de amistad o de amor.

En su cuarto escrito autobiográfico, Final de cuentas, (1972), De Beauvoir declaraba que compartió con Sylvie el mismo tipo de relación que la unió, cincuenta años antes, a su mejor amiga Zaza. Sylvie Le Bon fue adoptada oficialmente como hija por la escritora, y se la nombró heredera de su obra literaria y de sus bienes.


La vejez (1970), centrada en la situación de la ancianidad en el imaginario occidental y en donde criticó apasionadamente su marginación y ocultamiento.

Tras la muerte de Sartre en 1980, publicó en 1981 La ceremonia del adiós, donde relató los diez últimos años de vida de su compañero sentimental. Este texto se completó con la publicación de sus conversaciones con Sartre grabadas en Roma entre agosto y septiembre de 1974.

En 2008 se creó en su honor el Premio Simone de Beauvoir por la Libertad de las Mujeres, más conocido simplemente como Premio Simone de Beauvoir.


EL SEGUNDO SEXO
 
Simone de Beauvoir se convirtió en precursora del movimiento feminista al describir a una sociedad en la que se relega a la mujer a una situación de inferioridad. Su análisis de la condición femenina, en ruptura con las creencias existencialistas, se apoya en los mitos, las civilizaciones, las religiones, la anatomía y las tradiciones. Este análisis desató un escándalo, en particular el capítulo dedicado a la maternidad y al aborto, entonces equiparado al homicidio. Describía el matrimonio como una institución burguesa repugnante, similar a la prostitución en la que la mujer depende económicamente de su marido y no tiene posibilidad de independizarse.

El segundo sexo está considerada una de las obras más relevantes, a nivel filosófico, del siglo XX. Escrito en 1949 fue un rotundo éxito de ventas. Su autora comenzó a escribirlo cuando reflexionó, a propuesta de Jean-Paul Sartre, sobre lo que había significado para ella el ser mujer. Comenzó a investigar acerca de la situación de las mujeres a lo largo de la historia y escribió este extenso ensayo que aborda cómo se ha concebido a la mujer, qué situaciones viven las mujeres y cómo se puede intentar que mejoren sus vidas y se amplíen sus libertades.

Es una de las obras fundacionales del Feminismo y utiliza los conceptos existencialistas para indagar acerca de la vida de la mitad de la humanidad. También es considerada una obra enciclopédica, pues aborda la identidad de las mujeres y la diferencia sexual desde los puntos de vista de la psicología, la historia, la antropología, la biología, la reproducción y la relación afectivo-sexual.

La teoría principal que sostiene Beauvoir es que "la mujer", o más exactamente lo que entendemos por mujer  es un producto cultural que se ha construido socialmente. La mujer se ha definido a lo largo de la historia siempre respecto a algo: como madre, esposa, hija, hermana... Así pues, la principal tarea de la mujer es reconquistar su propia identidad específica y desde sus propios criterios. Muchas de las características que presentan las mujeres no les vienen dadas de su genética, sino de cómo han sido educadas y socializadas. La frase que resume esta teoría es muy célebre: "No se nace mujer: llega una a serlo".

Tras escribir este ensayo y recibir multitud de cartas escritas por mujeres diciendo que ahora comprendían mejor sus vidas, la filósofa se dio cuenta de que hacía falta un cambio social y político, por lo que se hizo feminista. El segundo sexo es considerado hoy como la obra principal de referencia de la corriente denominada feminismo de la igualdad.

Este ensayo de casi un millar de páginas aspira a manejar una pluralidad de registros que van desde lo biológico, lo psicoanalítico, pasando por lo histórico y lo marxista.

La mira es puesta en principio, desde lo exterior, en particular desde la mirada masculina. Y a renglón seguido se desplaza hacia una descripción interna de la infancia de la mujer, de su iniciación sexual, de la época de madurez y por último de la ancianidad.

Se pasa luego a considerar y describir a la mujer en situación. Y desfilan entonces la madre, la prostituta, la lesbiana, la narcisista, la enamorada, la mística... El propósito o hilo de conducción es destacar todo lo que en las diferentes circunstancias llevan a creer en la inferioridad de la mujer y en los efectos que la interiorización de esta creencia promueve en lo que concierne a sus elecciones vitales, sea la de contraer matrimonio o abandonar una carrera antes emprendida.

Por otro lado se explica que, en un mundo en el que predominase la igualdad de los sexos, tanto hombres como mujeres estarían contribuyendo a la propia liberación del propio sexo. Ya que si la mujer tuviese claramente definidos sus propios objetivos, se focalizaría menos sobre el hombre y ante el hecho de una menor constricción éste obtendría una mayor libertad.

El trabajo avanza mediante la indagación a los más creíbles estudiosos de los temas sin distinción de sexo, sean médicos, psicólogos, novelistas y, al mismo tiempo, busca que las mujeres se abran declarando sus experiencias, sea en el ámbito del amor o en otros. A esta altura comienza a sostenerse la necesidad de la integración social de lo femenino, con los mismos derechos que los hombres y con los mismos deberes, y con todas las conquistas que todo ello comporta: igualdad en los salarios, posibilidad de control de los nacimientos, acceso legalizado al aborto y a todos los reconocimientos civiles, políticos, jurídicos que han poseído y poseen los hombres.

El trabajo se abre con una introducción y es seguida de tres secciones: Destino, Historia y Mitos. Se cierra con una conclusión.

Lo que la autora quiere dejar bien puntualizado es el rol inferior que la mujer ha cumplido históricamente. Sea en el amplio marco de la comunidad global, o en el más estrecho de la vida familiar. Se busca señalar que a lo largo de los tiempos los hombres han procurado regir solos el mundo, abandonando a la mujer a la tentación de consagrarse por completo a los quehaceres de la vida matrimonial y al cuidado de los hijos.

Esta situación se pudo sostener por una creencia: la interiorización femenina de la propia incapacidad. Y la otra: la creencia de que quedarse soltera la habría de poner en riesgos económicos o sociales. A este respecto, toda la comunidad en los diversos momentos de la historia ha reafirmado la inferioridad femenina y la necesidad de que tener una familia y un marido contribuirían a completar su ser "carenciado".

El matrimonio y los hijos son obra de hombres y mujeres, pero en conjunto son tareas que siempre han comportado mayores responsabilidades para ellas que para los hombres. Tal rol las ha atado y les ha impedido pensar en una realización fuera del hogar. La responsabilidad de esta situación histórica de hecho no es sólo de las mujeres. Los dos sexos han contribuido para que se sostuviera. Y así como las mujeres no deberían abandonar sus cometidos específicos y propios, los hombres deberían comprender que deberían restarse de la presión expresa o implícita para que lo hiciese. Categóricamente se establece, y no está de más remarcarlo, que en un mundo de iguales, ambos sexos se beneficiarían. Sólo tal igualdad y la liberación posibilitarán papeles social y político de mayor envergadura, de la mujer.

La actividad de Simone de Beauvoir fue, junto con la Gisèle Halimi y Elisabeth Badinter, central para obtener el reconocimiento de los maltratos sufridos por las mujeres durante la guerra de Argelia, así como para la obtención del derecho al aborto en Francia. Fue una de las redactoras del importantísimo Manifiesto de las 343, publicado en abril de 1971 por la revista Le Nouvel Observateur. Con Gisèle Halimi, fundó también el movimiento Choisir, que tuvo un papel determinante en la legalización del aborto.

DOCUMENTAL

Simone de Beauvoir - No Se Nace Mujer (Documental)

https://www.youtube.com/watch?v=WiNF3At3XFk


Extraído del artículo publicado por Ana S. en Mujerícolas